Este blog no existe

Inicio » Historia de la Filosofía » Tomás en 45 minutos

Tomás en 45 minutos

Tomás de Aquino (1224-1274)

Resumen del pensamiento tomista

          Tomás de Aquino es el principal representante de la filosofía escolástica que se centra en armonizar la vía de la fe con la de la razón logrando una síntesis entre cristianismo y aristotelismo.

          No existe una doble verdad, la razón y la fe son autónomas pero se complementan y no son contradictorias: la filosofía obtiene verdades naturales por abstracción, la religión verdades reveladas (artículos de fe) por revelación. En los preámbulos de la fe confluyen razón y fe, al tratar de cuestiones de teología natural y no de teología sagrada (artículos de fe). Correctamente empleada, la filosofía lleva a las mismas conclusiones que la religión y si hay contradicción esta es aparente y debe revisarse lo que dicta la razón, la filosofía es una sierva de la teología.

          ¿Y cómo funciona la razón en el ser humano? Tomás sigue la teoría hilemórfica de Aristóteles distinguiendo entre materia (cuerpo) y forma (alma). El alma es una pero con tres funciones (vegetativa, sensitiva e intelectual) y, aquí se aleja Tomás de Aristóteles, el alma es creada por Dios y es inmortal, concretamente la parte del alma racional llamada “entendimiento agente”. Este alma es capaz de conocimiento, y en este punto Tomás también asume la teoría de Aristóteles distinguiendo entre conocimiento sensible y conocimiento inteligible o abstracto.

            El conocimiento sensible, que depende del alma sensitiva,consiste en la formación a partir de los datos de los sentidos, y gracias a la imaginación o la memoria, de una imagen (phantasmata). El conocimiento inteligible es posible gracias al alma intelectiva y su entendimiento, al igual que en Aristóteles, es doble, puede ser pasivo (entendimiento paciente, que capta conceptos universales) o activo (entendimiento agente, que abstrae, sacando lo universal de lo particular, el verbum mentis o concepto).

            Tomás defiende una versión realista de los universales que pueden darse de varias formas:

  • Ante rem (previos a las cosas): en la mente divina como ideas ejemplares.
  • In re (en las cosas): la forma en las cosas mismas.
  • Post rem (posteriores a las cosas): como conceptos, abstraídos a partir de los sentidos gracias al entendimiento.

          La esencia es el universal (género o especie), lo que la cosa es (quid est, la quididad, su naturaleza) que actúa como su primer principio del cual se derivan sus propiedades. No es la forma aristotélica, pues es un compuesto de materia y forma (forma parte de la esencia de los seres contingentes el ser una entidad material), y por ello es tan solo en potencia, pues de cuanto es todo es contingente salvo Dios.

            La existencia es la actualización de la esencia, es aquello por lo que la esencia existe (actus essendi, acto de ser), y no puede darse sin esencia, la existencia pura no existe, existir es siempre existir como algo, ser algo que existe. Por el contrario sí existe un ser que en cierto sentido es solo esencia, en tanto su existencia pertenece a su esencia: Dios. Dios es por tanto un ser necesario, mientras que los entes creados son seres contingentes (y por tanto no eternos).

            La existencia de Dios es uno de los preámbulos de la fe, el uso de la razón por parte de la filosofía puede conducir a la verdad primera y fundamental acerca de Dios: que Dios existe. Los argumentos para demostrar la existencia de Dios deberán ser a posteriori, partir de la experiencia, pues la esencia de Dios nos es desconocida. Tomás distingue cinco argumentos o vías:

  1. Vía del movimiento. De la existencia del movimiento se deduce que existe un primer motor inmóvil: Dios.
  2. Vía de la causa eficiente. Del hecho de que nada puede ser causa de su propia existencia se deduce que existe una primera causa eficiente incausada: Dios.
  3. Vía del ser necesario. Del hecho de que los seres del mundo son contingentes se deduce que existe un ser necesario que no empezó nunca a existir porque es eterno: Dios.
  4. Vía del ser supremo. De la existencia de grados de perfección se deduce que existe un ser absolutamente perfecto por su propia esencia, de la cual participan los seres en diversos grados: Dios.
  5. Vía del gobierno del mundo. De la finalidad de los objetos naturales se deduce que existe una primera inteligencia causa del orden del universo: Dios.

          La teoría moral de Tomás es eudemonista como la de Aristóteles, pero añade que la felicidad plena solo puede darse en el conocimiento de Dios, en la salvación, por ello la virtud puede ser de tres tipos: teórica (o intelectual), moral o teologal. Las virtudes morales, entre las que destacan las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) consisten en un buen uso práctico de la razón. Las virtudes intelectuales consisten en la Ciencia, en el buen uso teórico de la razón. Las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) son un don divino que permite alcanzar la plena felicidad, la salvación, mediante la contemplación beatífica de Dios.

             Las normas morales no son fruto de una convención, sino el reflejo de una ley natural, que es “la participación de la criatura racional en la ley eterna”. Al reconocer el bien como el fin de la conducta del hombre la razón descubre su primer principio: se ha de hacer el bien y evitar el mal (principio de sindéresis). La ley natural es pues una ley no escrita, universal e inmutable que establece los fines del ser humano, esto es, sus tendencias naturales: en tanto que sustancia, a la conservación de su propia existencia; en tanto que animal, a la propagación de su especie; en tanto que ser racional, a la búsqueda de la verdad (siendo Dios la verdad última y más elevada) y a vivir en sociedad. Contradecir dichas tendencias es pues inmoral, y cualquier comportamiento que las refrende se acerca al bien.

            Dado que el ser humano, como también defendía Aristóteles, tiende de modo natural a vivir en sociedad son necesarias leyes y normas escritas establecidas socialmente, la ley positiva, que no debería ir en contra de la ley natural sino inspirarse en ella para obtener su legitimidad (iusnaturalismo). La ley positiva se halla pues sometida a la ley natural, y esta a su vez a la ley eterna que es el orden que ha dado Dios a la creación. El Estado, conforme a la ley natural, debe buscar el bien común, lo cual es posible mediante un orden jerárquico. La monarquía se asemejaría al gobierno de Dios sobre la creación, pero esto ocurriría en el caso de que el monarca fuera el más perfecto de los hombres, lo cual es improbable, y por ello lo ideal sería un gobierno mixto: el monarca gobierna, la aristocracia se ocupa de la administración y el pueblo escoge a sus magistrados. Dado que el ser humano participa de lo trascendente, en el Estado no halla su autorrealización completa, por lo que el poder temporal debe estar subordinado al poder espiritual la Iglesia es una sociedad superior al Estado.

Esquema conceptual del pensamiento tomista

Mapa de Bípedos implumes buscan logos

Tomás en 30 minutos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: