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Locke en 35 minutos

John Locke (1632-1074)

El pensamiento lockeano

            John Locke es el padre del empirismo inglés, para Locke las ideas son el objeto del pensamiento, son representaciones de la realidad exterior y constituyen el objeto inmediato de nuestra percepción: “Llamo idea a todo lo que la mente percibe en sí misma o es objeto inmediato de percepción, pensamiento o conocimiento.” Su origen es la experiencia, luego no existen ideas innatas, la mente es una tábula rasa.

            Todas las facultades del entendimiento (percepción, retención, discernimiento, comparación y composición) son propias del reino animal (aunque no se dan en todos con el mismo grado de sofisticación) excepto la capacidad de abstracción que es privativa del hombre.

            Pero no existe un único tipo de ideas, Locke distingue entre las ideas simples, que a su vez pueden ser de sensación, de reflexión o mixtas, y las ideas compuestas que son las sustancias, los modos y las relaciones.

IdeasLocke

            Las ideas complejas o  compuestas son ideas elaboradas a partir de las ideas simples, discerniéndolas, asociándolas, comparándolas o combinándolas de forma activa, entre ellas cabe destacar las sustancias, un todo que existiría por sí mismo, del que dependerían las cualidades. Locke acepta los tres tipos de sustancias cartesianas: la pensante que conocemos por intuición, las corpóreas que conocemos mediante la sensación y el principio de causalidad y la infinita (Dios) que conocemos por demostración.

            Según Locke la verdad no reside en las ideas mismas, sino que “la falsedad o la verdad reside en alguna afirmación o negación mental o verbal; es decir, que nuestras ideas no son falsas hasta que la mente no se pronuncia acerca de ellas; es decir, hasta que se afirma o niega algo de ellas”. Esto quiere decir que la verdad es relacional, se concibe como la correspondencia o no correspondencia entre ideas y se expresa mediante juicios que se adecuan o no a la realidad. Es el juicio y no la idea misma lo que constituye conocimiento y puede ser o no verdadero.

            Existen tres grados de conocimiento:

  • Intuición: es la forma básica del conocimiento y consiste en el conocimiento directo de nuestras ideas. En la intuición se basa la afirmación de nuestra propia existencia y el conocimiento de los elementos simples de las ciencias formales.
  • Demostración: segundo grado de conocimiento, nos permite llegar a la verdad por deducción, y así es como mediante el principio de causalidad se llega a la existencia de Dios (causa del efecto que es el mundo).
  • Sensación: último grado de conocimiento, se trata de la información obtenida a través de los sentidos mediante la cual conocemos los cuerpos, la existencia de la realidad material.

           Además del padre del empirismo, John Locke es el padre del liberalismo político. Según Locke un estado de naturaleza, semejante al hobbesiano, precede la vida en sociedad. En dicho estado de naturaleza rige una ley natural que es la razón misma. Esta razón que emana de Dios, dota a los hombres de unos derechos naturales: el derecho a la propia vida, a la libertad, a la propiedad y a castigar a quien viole dichos derechos. Así mismo, esa misma razón que está en los hombres les permite reconocerse como libres e iguales, esto es, les permite conocer sus derechos y los de sus congéneres, lo cual les sugiere la necesidad de un respeto mutuo por el cual no existe un estado de guerra de todos contra todos (la guerra solo tendría lugar si algunos individuos recurrieran a la fuerza para imponer su voluntad sobre los demás), sino una convivencia libre e igualitaria de la cual surge una sociedad civil previa a la existencia del Estado.

            No obstante, el progreso y la mayor producción de bienes de las sociedades avanzadas generan una desigualdad económica entre aquellos que apenas tienen propiedades y quienes las tienen en abundancia de tal forma que los intereses humanos entran en conflicto disgregándose la sociedad civil. Se hace pues necesario establecer un poder imparcial que medie en el conflicto (mediante la ley y la coerción) y proteja los derechos de los individuos.

            Los hombres se organizan en sociedad mediante un contrato para evitar la guerra y garantizar de manera pacífica los derechos naturales, por ello el poder civil no supone renuncia a los derechos (salvo que uno sea castigado por violar los derechos ajenos), dado que su función es precisamente garantizarlos.

            Si en el estado de naturaleza la libertad consistía en no estar sometido a ninguna voluntad, en sociedad consiste en no estar sometido más que al poder elegido de común acuerdo. Dicho poder elegido por los ciudadanos en un acto de libre consentimiento no puede ser absoluto ni arbitrario, luego debe estar dividido para que sus partes se controlen mutuamente. Los dos poderes que distingue Locke son:

  • el poder legislativo ejercido por una asamblea cuya función es promulgar leyes iguales para todos y que persigan el bien común.
  • el poder ejecutivo subordinado al legislativo que pone en marcha las leyes promulgadas por este, incluyendo el poder federativo cuyo objeto es la relación del Estado con otros Estados.

            El pueblo es quien ha de ejercer el poder supremo sobre monarca y parlamento, por lo que tiene derecho a rebelarse contra los abusos que estos cometan. El pueblo consiente en ser gobernado en aras de la mediación imparcial en conflictos e intereses y de la defensa de los derechos, si el gobierno no cumple estos objetivos, es legítima la rebelión contra el gobierno, esto es lo que se entiende por el derecho a la rebelión.

            Locke es partidario de una religión natural acorde con el deísmo. La revelación es innecesaria y las religiones positivas son contingentes y arbitrarias, sus ritos dogmas y milagros son mera superstición, la razón ha de ser el único fundamento de la religión. Por ello Locke tratará de racionalizar el cristianismo.

            Desde el punto de vista no de las ideas religiosas, sino de los creyentes, Locke defenderá un concepto moderno de tolerancia y la separación entre la Iglesia y el Estado, basándose en la distinción liberal entre vida pública y vida privada. La función del Estado es garantizar los derechos de los hombres, no la salvación de sus almas, luego no debe inmiscuirse en cuestiones religiosas más allá de garantizar la libertad de cultos.

            En lo que respecta a la tolerancia, Locke considera que las diferentes iglesias han de renunciar al uso de la fuerza para salvar las almas ajenas dado que la fuerza no persuade y sin persuasión, esto es, convencimiento, no hay creencia, no hay fe, ni por tanto salvación. La tolerancia implica que “nadie, por lo tanto, en definitiva, ni las personas individuales, ni las iglesias, ni siquiera los Estados, tienen justos títulos para invadir los derechos civiles y las propiedades mundanas de los demás bajo el pretexto de la religión”. Solo hay un límite a la tolerancia: no se debe ser tolerante con los intolerantes (y esto según Locke incluye a aquellos que niegan la existencia de Dios, pues no son capaces de jurar, y el juramento es la base de la sociedad, dado que esta es un contrato).

Esquema conceptual del pensamiento lockeano

Mapa de Bípedos implumes buscan logos

Locke en 13 minutos


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