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Hasta siempre Hilary Putnam

           El 13 de Marzo de este año 2016 nos dejó Hilary Putnam, uno de los filósofos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Creador de geniales experimentos mentales para permitirnos intuir la solución a los problemas filosóficos más complejos (la existencia o no del mundo externo, la naturaleza de la mente), crítico sin tapujos (sobretodo con su propia filosofía) y corazón inquieto defensor activo de los Derechos Humanos. La filosofía de Putnam es estimulante, lo mismo para el diletante que para el profesional, y profunda, yo personalmente no sabría ya dar clase sin recurrir a sus enseñanzas.
          En este vídeo Putnam nos hace su propia semblanza:

           Aquí su experimento mental más famoso, el de los cerebros en cubetas, con el que trata de demostrar que la duda escéptica acerca de la existencia de un mundo externo independiente de mi mente es incoherente:

           El anterior experimento mental funciona presuponiendo una determinada teoría del significado: el externismo semántico. Putnam defendió dicha concepción del significado con otro experimento mental bien conocido, el de la Tierra Gemela, con el que pretende demostrar básicamente que los significados no están “en la cabeza”:

 

El mismo experimento mental en castellano:

          En filosofía de la mente Putnam es el padre del funcionalismo (la idea de que nuestra mente puede entenderse como el software y nuestro cerebro como el hardware de un computador, de tal forma que un estado mental puede ser visto como un estado funcional). Aunque más tarde Putnam criticó el funcionalismo, a él se debe el principal argumento a favor del mismo (el de la realizabilidad múltiple de los estados mentales) y con el que terminó con la hegemonía de la teoría de la identidad en filosofía de la mente según la cual un estado mental y un estado cerebral serían idénticos:

          Por fin, aquí os dejo un Storify con los vídeos que acabo de compartir y la historia de las reacciones en Twitter a su muerte ese 13 de Marzo:

Descartes y el problema del solipsismo

Cerraré ahora los ojos, me taparé los oídos, suspenderé mis sentidos; hasta borraré de mi pensamiento toda imagen de las cosas corpóreas, o, al menos, como eso es casi imposible, las reputaré vanas y falsas; de este modo, en coloquio sólo conmigo y examinando mis adentros, procuraré ir conociéndome mejor y hacerme más familiar a mí propio. Soy una cosa que piensa, es decir, que duda, afirma, niega, conoce unas pocas cosas, ignora otras muchas, ama, odia, quiere, no quiere, y que también imagina y siente, pues, como he observado más arriba, aunque lo que siento e imagino acaso no sea nada fuera de mí y en sí mismo, con todo estoy seguro de que esos modos de pensar residen y se hallan en mí, sin duda. Y con lo poco que acabo de decir, creo haber enumerado todo lo que sé de cierto, o, al menos, todo lo que he advertido saber hasta aquí.

René Descartes, Meditaciones metafísicas

          Descartes, a costa de recurrir a la intuición, a la introspección como forma de hallar una primera evidencia, se ha quedado solo. Todo cuanto tengo son ideas, representaciones mentales, ¿cómo saber si corresponden a algo fuera de mí? ¿Cómo saber (véase el tercer hipervínculo del texto) que no soy un cerebro en una cubeta?  Cierto, existo, soy una cosa que piensa pero, ¿aquello sobre lo que pienso y que no soy yo, es algo o soy también yo? Descartes recurrirá a un SuperYo, Dios, punto de vista absolutamente objetivo, para recuperar lo que de otro modo solo existiría relativamente al sujeto (es más, solo dentro del sujeto). Descartes, al demostrar la existencia de Dios, lo que demuestra es la objetividad en sí, única forma que halla de limitar la subjetividad absoluta (pero el camino del idealismo está ya trazado y es imparable).

¿Qué es la realidad? ¿Qué es el realismo? ¿No es realista Descartes negando no obstante la realidad externa? Al menos hay algo, yo.

¿Qué soy yo? ¿Es posible ser una sustancia que piensa sin existencia física, sin cuerpo? ¿Hay realmente sustancia o tiene razón Hume y solo conozco instantes del yo unidos, tal vez erróneamente, por la memoria? Los replicantes de Blade Runner creen en su pasado tanto como cualquiera de nosotros, no obstante sus recuerdos les fueron insertados artificialmente, ¿cómo saber que no somos replicantes?

El sujeto moderno

Velazquez-Meninas

          Ninguna obra de arte permite introducir mejor el pensamiento de Descartes en Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato que Las meninas de Velázquez.

          Sin ponernos en exceso foucaultianos, este cuadro es la modernidad en sí misma por el juego de dudas barrocas que genera en el espectador. Se trata una pintura que nos obliga a preguntarnos por la representación misma y por tanto por el sujeto como mente que genera representaciones de la realidad, por la res cogitans y su relación con la res extensa, por la relación entre las ideas y el mundo… y así por la existencia misma de la realidad fuera de la mente del sujeto, de su representación.

          ¿Qué cuadro pinta Velázquez? ¿Quién acaba de irrumpir en la escena? El cuadro nos obliga a hacernos estas preguntas y nos permite responderlas en parte, pero en la interrogación misma queda claro qué es lo que realmente está pintado en el cuadro: el espacio, la superficie, ¿la extensión? O sea que el cuadro es lo que no soy yo, es lo representable, y eso me descubre a mí, espectador, como generador de representaciones, como un figurador. Lo que el cuadro representa es la representación misma, al igual que el Quijote trata de la literatura y el racionalismo cartesiano de la propia razón.

          Los Reyes, reflejados en el espejo, han interrumpido lo que fuera que estaban haciendo en el estudio del pintor la Infanta Margarita y su séquito, que dirige su mirada a los Reyes, a nosotros. ¿Quién contempla la escena? “Los Reyes” nos dice el espejo del fondo, “yo” nos dice nuestra presencia ante el cuadro. ¿Quién mira, qué es mirar, qué es ser una cosa que mira? Mira el pintor, mirar es pintar en nuestra mente, representar. ¿Y qué pinta Velázquez? ¿A los Reyes, a sí mismo o el propio cuadro que estamos viendo? La existencia de estas preguntas hace patente que la relación entre el sujeto y el objeto no es obvia. Al sujeto moderno ni la physis (como en Grecia) ni Dios (como en la Edad Media) le conceden un estatuto privilegiado que le garantice el acceso al conocimiento, nuestra relación con la realidad es engañosa como el cuadro de Velázquez, genera más dudas que certezas… y por eso es necesario un método.

Realidad y libertad en “Matrix”

Simulacro de obra de Baudrillard

Simulacro de obra de Baudrillard

“La ilusión ya no es posible porque la realidad tampoco lo es.” Jean Baudrillard, Cultura y simulacro
 

¿Qué es la realidad?

          En principio, en el universo de Matrix (1999 – Andy & Larry Wachowski) coinciden dos planos de la realidad: uno de ellos es el de la realidad virtual (plano A) enmarcada en el año 1999 y simulada por ordenador para controlar las mentes de los humanos cultivados por las máquinas, el otro es el de la realidad física (plano B) enmarcada cerca del año 2199 y donde están los cuerpos de las mentes que viven en Matrix y aquellos humanos (cuerpo y mente) rebeldes que han nacido de forma natural. Nuestras intuiciones nos llevan a afirmar que el plano B es el de la auténtica realidad, no obstante cabe defender, como hace Morfeo, que si por realidad me refiero a “lo que puedes sentir, saborear, oler y ver, lo real podrían ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro”. Desde el punto de vista del yo la diferencia entre las dos realidades es que en el plano A sus percepciones son generadas artificialmente por el ordenador que controla Matrix y en el plano B son causadas por los objetos reales, luego en principio ambas realidades son indistinguibles si atendemos a la teoría de la representación mental, pues en cualquier caso solo tendríamos acceso directo a nuestras percepciones, y no directamente a aquello que las causa (como sostendría en cambio el realismo ingenuo).

          Desde una postura realista (Locke) habría que defender que solo la del plano B es la auténtica realidad, pues nuestras representaciones mentales son causadas por objetos externos (por una realidad externa) a nuestra propia mente. Desde el idealismo (Berkeley) en cambio tan real como el B es el plano A, pues dado que solo tenemos acceso en ambos casos a nuestras representaciones, de hecho solo es real para nosotros lo que hay en nuestra mente. Los rebeldes hacen una apuesta realista, Cifra, el traidor, idealista. ¿Quién tiene razón? ¿Hay ilusión/realidad o capas de simulacros?

El desierto de lo real

El desierto de lo real

El oráculo

          El hecho de que el Oráculo diga que Neo no es el elegido y que no obstante este sí lo sea es una contradicción solo aparente. Que Neo se convierta de hecho en el elegido depende de que el Oráculo le diga que no lo es, pues al decirlo pone en marcha la cadena causal que lleva al efecto de que Neo acabe creyendo firmemente que es el elegido, lo cual en Matrix equivale a serlo. Fuera de Matrix las leyes de la física obedecen a un determinismo causal del que presumiblemente escapan las acciones humanas que obedecen no a simples causas, sino a razones que explican los motivos por los que se mueve la libre voluntad de los humanos. En Matrix las razones se convierten en causas determinantes: dado que no hay un mundo externo a la mente con leyes físicas independientes sino que todo ocurre en el plano mental, las leyes de la acción humana y las de los sucesos naturales coinciden, y no porque éstos determinen las primeras, sino al revés, los deseos pueden convertirse en hecho determinando de forma necesaria la realidad. Cuando Neo va a ver al Oráculo este le dice que no se preocupe por el jarrón, a resultas de lo cual Neo rompe el jarrón, la pregunta que le hace el Oráculo es: “¿Lo habrías roto de no haberte dicho nada?” La pregunta que debemos hacernos es: ¿Habría sido el elegido Neo de no haberle dicho el Oráculo que no lo era? La respuesta a ambas preguntas es la misma.

          En Matrix solo un requisito es necesario para que funcione un Oráculo, que quien lo consulta crea firmemente en él, a fin de cuentas ese Oráculo no está fuera de la mente de los humanos conectados a Matrix, luego si sus mentes están convencidas de la veracidad de sus predicciones, esas mismas mentes las convierten por ese mismo convencimiento en veraces.

"Temet nosce" Conócete a ti mismo

“Temet nosce” Conócete a ti mismo

Salir de la caverna

Matrix como mundo de las apariencias frente a la auténtica realidad

          Dice Morfeo antes de ofrecerle la pastilla roja a Neo: “Matrix nos rodea, está por todas partes, incluso ahora mismo, en esta habitación. Puedes verlo si miras por la ventana o enciendes la televisión. Puedes sentirlo cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto delante de tus ojos para ocultarte la verdad.” Conforme avanza la película entendemos que esta descripción de Matrix es literal y no metafórica, pero su sentido metafórico forma parte también del debate filosófico que abre la película. Los ejemplos escogidos por Morfeo no son casuales: la televisión aparece en el pensamiento crítico como un medio de comunicación que manipula y adormece a las masas (estaríamos enchufados a la televisión como lo están los humanos a Matrix); y trabajo, iglesia e impuestos vendrían a ser la rutina conformista con el sistema económico y social preestablecido (producir, obedecer la moral establecida y mantener económicamente al Estado). A ello hay que añadirle la dependencia de la tecnología que existe en el mundo “real” (plano B) como consecuencia del camino emprendido por los humanos en la época simulada en Matrix (nuestro presente, plano A), el abuso de la tecnología para vivir habría llevado a vivir para la tecnología (literalmente incluso, convirtiéndonos en fuente principal de energía de las máquinas).

          Aquellos que están fuera de Matrix son presentados como antisistemas, y literalmente lo son, y su tarea en Matrix es la “liberación de mentes”, esto es, sacar de la caverna platónica (que en este caso se presenta como sociedad de consumo), incluso a pesar de sí mismos, a aquellos que están dispuestos a poner en duda su vida tal cual es, a salirse de sus raíles prediseñados por la sociedad de la que forman parte. Así, para los agentes que defienden el sistema, los rebeldes son terroristas, y desde el punto de vista de estos últimos Cifra es irremediablemente un traidor. La película emplea una estética de épica revolucionaria equiparando la rebelión de los humanos contra las máquinas con la rebelión de una vanguardia idealista contra el orden establecido (tampoco es casual que los enemigos sean policías trajeados, como si representaran al poder económico y a las fuerzas de seguridad simultáneamente). Matrix es la caverna y Morfeo el filósofo que nos saca de ella. Platonismo “en la era de la reproductividad técnica”.

¿Revolucionarios o iluminados?

          ¿Pero realmente son héroes estos rebeldes? Desde el punto de vista de la película sí, pero plantearnos ciertas preguntas puede sembrar la duda: ¿El yo, es el cuerpo o la mente? Porque si consideramos que el yo es sobretodo su mente, entonces estos rebeldes en cierto sentido no liberan mentes, matan un yo para sustituirlo por otro con reminiscencias del yo anterior, o matan una vida y generan otra con el mismo sujeto. La película presenta a Morfeo y sus acólitos como rebeldes, pero podemos verlos como unos iluminados que no dudan en matar mentes en Matrix (luego humanos, dado que “el cuerpo no puede vivir sin la mente” dice Morfeo) como meros daños colaterales. ¿Es Matrix una excusa para matar impunemente, por qué sería preferible mi vida fuera de Matrix a la que llevo dentro que me he ido forjando con pleno convencimiento de ser real? Si a Neo le parecía que en cierto restaurante hacían unos fideos buenísimos es que así era, los hacían, porque de hecho sus percepciones de la realidad de Matrix y la realidad física son indiscernibles. Neo acepta su vida como guerrillero, ¿pero por qué habría nadie de sentirse obligado a llevar dicha vida por ser “auténtica”?

          La justificación de los rebeldes es la de salvar de la extinción a la especie humana “libre” o “salvaje” que vive en la realidad física (plano B), en Sion, pero lo hace a costa de gran número de humanos “domesticados” de la realidad virtual (plano A), luego podríamos concluir que solo persiguen su propio interés porque, ¿por qué iba a ser peor la vida “domesticada” si es indistinguible de la real? Si el cuerpo en cualquier caso solo accede a sus propias representaciones, ¿qué más da la causa de las mismas? Es más, ¿qué garantía tienen los rebeldes de no estar en otra Matrix, en una segunda capa en que la vida que les ofrece el sistema es la ficción de una rebelión contra el sistema? De hecho, dado el final de la película (la muerte y resurrección de Neo por el amor de Trinity que convierte en imposible su muerte) estas múltiples capas de Matrix parecen muy plausibles. No habría dos planos, solo simulacros superpuestos potencialmente infinitos. ¿Qué es la realidad? Como dice Wittgenstein de la certeza, sería “un tono de voz”, un estado de ánimo, fe, confianza, poco más.

¿Dónde está la caverna?

          La película se autorrefuta en el monólogo final de Neo bajo el rótulo de “SYSTEM FAILURE”, pues la vida que se ofrece y el sistema que se destruye están dentro de Matrix, y no fuera. La auténtica revolución está en liberar las mentes pero dejando los cuerpos (y por tanto las vivencias, las percepciones) en Matrix. Dice Neo: “Sé que estáis ahí. Percibo vuestra presencia. Sé que tenéis miedo. Nos teméis a nosotros. Teméis el cambio. […] Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo sin vosotros. Un mundo sin reglas y sin controles, sin límites ni fronteras. Un mundo donde cualquier cosa sea posible.” ¿Y cuál es ese mundo en el que cualquier cosa sea posible? Desde luego el de la realidad física (plano B) no, sino Matrix, eso sí, un mundo Matrix en que seamos autoconscientes de su virtualidad (nuestras mentes hayan sido liberadas). Solo ese mundo podría no tener límites ni fronteras, la realidad física está llena de ellas (sin ir más lejos, Neo no podría resucitar en ella). ¿Cuál es entonces el referente de ese “vosotros”? Parece que el de los “gobernantes” de Matrix, que sientan unas reglas que no se pueden transgredir salvo que despierte la conciencia de la virtualidad del mundo, pero no las máquinas fuera de Matrix. Lo que nos garantiza la libertad absoluta es seguir siendo su fuente de energía, pero a sabiendas. Pero entonces esta revolución deja fuera a los humanos “salvajes” y condena a la perdición a la ciudad de Sion y nos conduce irremediablemente a lo dicho más arriba: luchar por la libertad de los humanos insertados en Matrix no es lo mismo que luchar por la libertad de la especie humana libre, pues desinsertar los cuerpos de Matrix no es liberar humanos, es exiliarlos de una realidad a otra, es trasladar a sus mentes de plano. Pero cada persona debe ser libre en el plano en que esté, dicho traslado de la persona no es en sí mismo un acto de liberación (viene a ser un cambio de caverna, no una salida, pues al fin y al cabo la mente es la caverna y no se puede salir de ella). Como decía Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos: “Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!”

          ¿Cuál es entonces la caverna? La ignorancia autocomplaciente, lo que Sartre llamaba la mala fe, no asumir la contingencia de la existencia, la responsabilidad sobre la propia vida y dejar en cambio que otros decidan por nosotros qué vida llevamos. Dice Cifra que “la ignorancia es la felicidad” y esa sería, en términos de Heidegger, una existencia inauténtica, pues es una ignorancia elegida, una vida ficticia a sabiendas causada por otros, preelegida, y no resultado de las elecciones. La caverna al fin es el velo ante nuestros ojos que nos hace pensar que solo hay un modelo posible de vida, lo cual supone la aceptación tácita de que esta no es un producto nuestro, sino un producto manufacturado que consumimos sin más. Es legítimo que Cifra pretenda volver a Matrix, no que quiera que le borren sus recuerdos y le den una vida nueva preelegida, vivida como si nunca hubiera existido sujeto alguno que la eligiera.

¿Pastilla roja o pastilla azul?

¿Pastilla roja o pastilla azul?

Si queréis saber más:

The Matrix as Metaphysics, artículo fundamental de David J. Chalmers

“The Matrix” decoded, entrevista con Jean Baudrillard