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Agustín y el problema del mal

“El Juicio Final” de Miguel Ángel

          Agustín de Hipona se enfrenta a un problema aparentemente irresoluble: conciliar la existencia del mal en el mundo con la idea de un dios omnipotente y sumamente bueno. Por si eso no fuera suficiente, además Agustín requiere justificar la justicia del juicio divino sobre las acciones humanas a pesar de una tendencia hacia el mal por el Pecado Original y la salvación por la Gracia divina, lo cual viene a suponer hacer compatible la responsabilidad moral de los seres humanos con una cierta predestinación. Agustín logra esta cuadratura del círculo mediante el concepto de libre arbitrio. Aquí podéis acceder a una presentación en Prezi donde resumo el problema y su solución en seis diapositivas.

Agustín y el problema de la libertad

AGUSTÍN. Verdaderamente, si es así, la cuestión que has propuesto está resuelta. Ya que si el hombre es un bien, y si no le es posible actuar rectamente sin que Él lo quiera, ha debido tener, para actuar rectamente, libre albedrío. En efecto, respecto a que también peque por esa voluntad, no hay que creer que Dios se la haya dado para eso. Un motivo suficiente para que le haya sido dada dicha voluntad es que, sin ella, el hombre no podría actuar rectamente; y se comprende, por lo demás, que le haya sido dada para eso, por esta consideración: que Dios le castiga cuando la utiliza inadecuadamente para pecar; lo que sería injusto si la voluntad libre le hubiera sido dada no sólo para vivir rectamente, sino también para pecar. ¿Qué justicia habría, en efecto, en castigarle por haber aplicado la voluntad a un fin para el que ésta le hubiera sido dada? Así pues, cuando Dios castiga al pecador ¿no te parece que le dirija estas palabras: por qué no has aplicado tu libre voluntad al fin para el que te la he concedido, es decir, para actuar rectamente?

Agustín de HiponaDel libre arbitrio

Podemos considerar a Agustín el padre del concepto de libertad de la voluntad como liberum arbitrium indiferentiae, una versión que entiende la voluntad libre como incausada, espontánea, propia del asno de Buridán. El problema de Agustín es enorme, pues si bien tiende a pensarse que libertad y determinismo son opuestos, Agustín va más allá y ha de tratar de conciliar la libertad no ya con la determinación, sino con la predeterminación divina. esto es, con algo así como el destino.

Por otra parte, abordar la cuestión de la libertad es solo parte del problema que más inquieta a Agustín, el problema del mal: ¿Cómo puede un Dios omnipotente, omnisciente y sumamente bondadoso ser causa de un mundo tan imperfecto como este? La respuesta agustiniana será precisamente la libertad humana (además de una concepción del mal como privación, esto es, como no ser). Quien origina el bien es Dios, pero el ser humano, libre, es causa del mal. ¿Y por qué hacer libre al hombre si esto le lleva a pecar? En el anterior fragmento tenemos la respuesta: porque para merecer ser juzgado (y por tanto poder salvarse), hay que ser un sujeto moral, esto es, responsable de sus actos, y por tanto con capacidad para el bien y para el mal. Por así decir Dios según Agustín hace al hombre bueno en potencia, y esa posibilidad es un don, un bien… lo que pasa es que actualizamos nuestra potencialidad mal.

La oposición entre libertad y determinismo no es evidente, existen filósofos que defienden que son compatibles y otros que son incompatibles, y dentro de ambos grupos hay quienes consideran que la libertad es una ilusión y quienes consideran lo contrario. Lo que ya no trata de hacer la filosofía (fuera de círculos cristianos) es esa cuadratura del círculo que persigue Agustín: hacer compatibles predestinación, presciencia y gracia divinas ambas tres con una libertad propia de una causa incausada, de una voluntad absolutamente espontánea (y por tanto no predestinada, imprevisible y no agraciada casi por definición).

Realidad y libertad en “Matrix”

Simulacro de obra de Baudrillard

Simulacro de obra de Baudrillard

“La ilusión ya no es posible porque la realidad tampoco lo es.” Jean Baudrillard, Cultura y simulacro
 

¿Qué es la realidad?

          En principio, en el universo de Matrix (1999 – Andy & Larry Wachowski) coinciden dos planos de la realidad: uno de ellos es el de la realidad virtual (plano A) enmarcada en el año 1999 y simulada por ordenador para controlar las mentes de los humanos cultivados por las máquinas, el otro es el de la realidad física (plano B) enmarcada cerca del año 2199 y donde están los cuerpos de las mentes que viven en Matrix y aquellos humanos (cuerpo y mente) rebeldes que han nacido de forma natural. Nuestras intuiciones nos llevan a afirmar que el plano B es el de la auténtica realidad, no obstante cabe defender, como hace Morfeo, que si por realidad me refiero a “lo que puedes sentir, saborear, oler y ver, lo real podrían ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro”. Desde el punto de vista del yo la diferencia entre las dos realidades es que en el plano A sus percepciones son generadas artificialmente por el ordenador que controla Matrix y en el plano B son causadas por los objetos reales, luego en principio ambas realidades son indistinguibles si atendemos a la teoría de la representación mental, pues en cualquier caso solo tendríamos acceso directo a nuestras percepciones, y no directamente a aquello que las causa (como sostendría en cambio el realismo ingenuo).

          Desde una postura realista (Locke) habría que defender que solo la del plano B es la auténtica realidad, pues nuestras representaciones mentales son causadas por objetos externos (por una realidad externa) a nuestra propia mente. Desde el idealismo (Berkeley) en cambio tan real como el B es el plano A, pues dado que solo tenemos acceso en ambos casos a nuestras representaciones, de hecho solo es real para nosotros lo que hay en nuestra mente. Los rebeldes hacen una apuesta realista, Cifra, el traidor, idealista. ¿Quién tiene razón? ¿Hay ilusión/realidad o capas de simulacros?

El desierto de lo real

El desierto de lo real

El oráculo

          El hecho de que el Oráculo diga que Neo no es el elegido y que no obstante este sí lo sea es una contradicción solo aparente. Que Neo se convierta de hecho en el elegido depende de que el Oráculo le diga que no lo es, pues al decirlo pone en marcha la cadena causal que lleva al efecto de que Neo acabe creyendo firmemente que es el elegido, lo cual en Matrix equivale a serlo. Fuera de Matrix las leyes de la física obedecen a un determinismo causal del que presumiblemente escapan las acciones humanas que obedecen no a simples causas, sino a razones que explican los motivos por los que se mueve la libre voluntad de los humanos. En Matrix las razones se convierten en causas determinantes: dado que no hay un mundo externo a la mente con leyes físicas independientes sino que todo ocurre en el plano mental, las leyes de la acción humana y las de los sucesos naturales coinciden, y no porque éstos determinen las primeras, sino al revés, los deseos pueden convertirse en hecho determinando de forma necesaria la realidad. Cuando Neo va a ver al Oráculo este le dice que no se preocupe por el jarrón, a resultas de lo cual Neo rompe el jarrón, la pregunta que le hace el Oráculo es: “¿Lo habrías roto de no haberte dicho nada?” La pregunta que debemos hacernos es: ¿Habría sido el elegido Neo de no haberle dicho el Oráculo que no lo era? La respuesta a ambas preguntas es la misma.

          En Matrix solo un requisito es necesario para que funcione un Oráculo, que quien lo consulta crea firmemente en él, a fin de cuentas ese Oráculo no está fuera de la mente de los humanos conectados a Matrix, luego si sus mentes están convencidas de la veracidad de sus predicciones, esas mismas mentes las convierten por ese mismo convencimiento en veraces.

"Temet nosce" Conócete a ti mismo

“Temet nosce” Conócete a ti mismo

Salir de la caverna

Matrix como mundo de las apariencias frente a la auténtica realidad

          Dice Morfeo antes de ofrecerle la pastilla roja a Neo: “Matrix nos rodea, está por todas partes, incluso ahora mismo, en esta habitación. Puedes verlo si miras por la ventana o enciendes la televisión. Puedes sentirlo cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto delante de tus ojos para ocultarte la verdad.” Conforme avanza la película entendemos que esta descripción de Matrix es literal y no metafórica, pero su sentido metafórico forma parte también del debate filosófico que abre la película. Los ejemplos escogidos por Morfeo no son casuales: la televisión aparece en el pensamiento crítico como un medio de comunicación que manipula y adormece a las masas (estaríamos enchufados a la televisión como lo están los humanos a Matrix); y trabajo, iglesia e impuestos vendrían a ser la rutina conformista con el sistema económico y social preestablecido (producir, obedecer la moral establecida y mantener económicamente al Estado). A ello hay que añadirle la dependencia de la tecnología que existe en el mundo “real” (plano B) como consecuencia del camino emprendido por los humanos en la época simulada en Matrix (nuestro presente, plano A), el abuso de la tecnología para vivir habría llevado a vivir para la tecnología (literalmente incluso, convirtiéndonos en fuente principal de energía de las máquinas).

          Aquellos que están fuera de Matrix son presentados como antisistemas, y literalmente lo son, y su tarea en Matrix es la “liberación de mentes”, esto es, sacar de la caverna platónica (que en este caso se presenta como sociedad de consumo), incluso a pesar de sí mismos, a aquellos que están dispuestos a poner en duda su vida tal cual es, a salirse de sus raíles prediseñados por la sociedad de la que forman parte. Así, para los agentes que defienden el sistema, los rebeldes son terroristas, y desde el punto de vista de estos últimos Cifra es irremediablemente un traidor. La película emplea una estética de épica revolucionaria equiparando la rebelión de los humanos contra las máquinas con la rebelión de una vanguardia idealista contra el orden establecido (tampoco es casual que los enemigos sean policías trajeados, como si representaran al poder económico y a las fuerzas de seguridad simultáneamente). Matrix es la caverna y Morfeo el filósofo que nos saca de ella. Platonismo “en la era de la reproductividad técnica”.

¿Revolucionarios o iluminados?

          ¿Pero realmente son héroes estos rebeldes? Desde el punto de vista de la película sí, pero plantearnos ciertas preguntas puede sembrar la duda: ¿El yo, es el cuerpo o la mente? Porque si consideramos que el yo es sobretodo su mente, entonces estos rebeldes en cierto sentido no liberan mentes, matan un yo para sustituirlo por otro con reminiscencias del yo anterior, o matan una vida y generan otra con el mismo sujeto. La película presenta a Morfeo y sus acólitos como rebeldes, pero podemos verlos como unos iluminados que no dudan en matar mentes en Matrix (luego humanos, dado que “el cuerpo no puede vivir sin la mente” dice Morfeo) como meros daños colaterales. ¿Es Matrix una excusa para matar impunemente, por qué sería preferible mi vida fuera de Matrix a la que llevo dentro que me he ido forjando con pleno convencimiento de ser real? Si a Neo le parecía que en cierto restaurante hacían unos fideos buenísimos es que así era, los hacían, porque de hecho sus percepciones de la realidad de Matrix y la realidad física son indiscernibles. Neo acepta su vida como guerrillero, ¿pero por qué habría nadie de sentirse obligado a llevar dicha vida por ser “auténtica”?

          La justificación de los rebeldes es la de salvar de la extinción a la especie humana “libre” o “salvaje” que vive en la realidad física (plano B), en Sion, pero lo hace a costa de gran número de humanos “domesticados” de la realidad virtual (plano A), luego podríamos concluir que solo persiguen su propio interés porque, ¿por qué iba a ser peor la vida “domesticada” si es indistinguible de la real? Si el cuerpo en cualquier caso solo accede a sus propias representaciones, ¿qué más da la causa de las mismas? Es más, ¿qué garantía tienen los rebeldes de no estar en otra Matrix, en una segunda capa en que la vida que les ofrece el sistema es la ficción de una rebelión contra el sistema? De hecho, dado el final de la película (la muerte y resurrección de Neo por el amor de Trinity que convierte en imposible su muerte) estas múltiples capas de Matrix parecen muy plausibles. No habría dos planos, solo simulacros superpuestos potencialmente infinitos. ¿Qué es la realidad? Como dice Wittgenstein de la certeza, sería “un tono de voz”, un estado de ánimo, fe, confianza, poco más.

¿Dónde está la caverna?

          La película se autorrefuta en el monólogo final de Neo bajo el rótulo de “SYSTEM FAILURE”, pues la vida que se ofrece y el sistema que se destruye están dentro de Matrix, y no fuera. La auténtica revolución está en liberar las mentes pero dejando los cuerpos (y por tanto las vivencias, las percepciones) en Matrix. Dice Neo: “Sé que estáis ahí. Percibo vuestra presencia. Sé que tenéis miedo. Nos teméis a nosotros. Teméis el cambio. […] Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo sin vosotros. Un mundo sin reglas y sin controles, sin límites ni fronteras. Un mundo donde cualquier cosa sea posible.” ¿Y cuál es ese mundo en el que cualquier cosa sea posible? Desde luego el de la realidad física (plano B) no, sino Matrix, eso sí, un mundo Matrix en que seamos autoconscientes de su virtualidad (nuestras mentes hayan sido liberadas). Solo ese mundo podría no tener límites ni fronteras, la realidad física está llena de ellas (sin ir más lejos, Neo no podría resucitar en ella). ¿Cuál es entonces el referente de ese “vosotros”? Parece que el de los “gobernantes” de Matrix, que sientan unas reglas que no se pueden transgredir salvo que despierte la conciencia de la virtualidad del mundo, pero no las máquinas fuera de Matrix. Lo que nos garantiza la libertad absoluta es seguir siendo su fuente de energía, pero a sabiendas. Pero entonces esta revolución deja fuera a los humanos “salvajes” y condena a la perdición a la ciudad de Sion y nos conduce irremediablemente a lo dicho más arriba: luchar por la libertad de los humanos insertados en Matrix no es lo mismo que luchar por la libertad de la especie humana libre, pues desinsertar los cuerpos de Matrix no es liberar humanos, es exiliarlos de una realidad a otra, es trasladar a sus mentes de plano. Pero cada persona debe ser libre en el plano en que esté, dicho traslado de la persona no es en sí mismo un acto de liberación (viene a ser un cambio de caverna, no una salida, pues al fin y al cabo la mente es la caverna y no se puede salir de ella). Como decía Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos: “Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!”

          ¿Cuál es entonces la caverna? La ignorancia autocomplaciente, lo que Sartre llamaba la mala fe, no asumir la contingencia de la existencia, la responsabilidad sobre la propia vida y dejar en cambio que otros decidan por nosotros qué vida llevamos. Dice Cifra que “la ignorancia es la felicidad” y esa sería, en términos de Heidegger, una existencia inauténtica, pues es una ignorancia elegida, una vida ficticia a sabiendas causada por otros, preelegida, y no resultado de las elecciones. La caverna al fin es el velo ante nuestros ojos que nos hace pensar que solo hay un modelo posible de vida, lo cual supone la aceptación tácita de que esta no es un producto nuestro, sino un producto manufacturado que consumimos sin más. Es legítimo que Cifra pretenda volver a Matrix, no que quiera que le borren sus recuerdos y le den una vida nueva preelegida, vivida como si nunca hubiera existido sujeto alguno que la eligiera.

¿Pastilla roja o pastilla azul?

¿Pastilla roja o pastilla azul?

Si queréis saber más:

The Matrix as Metaphysics, artículo fundamental de David J. Chalmers

“The Matrix” decoded, entrevista con Jean Baudrillard