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Tag Archives: Belleza

¿Ética y estética son lo mismo?

          De la pluma del genial Oscar Wilde, he aquí un fragmento de uno de mis discursos favoritos sobre el arte. Se trata del famoso prefacio de El retrato de Dorian Gray.

El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte. […]        

Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo. […]            

La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.

Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo. […]

Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.

Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte. […]

Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.

Los que buscan bajo la superficie, lo hacen bajo su propio riesgo.

Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también bajo su propio riesgo.

Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte. […]

Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.

Todo arte es completamente inútil.

          Se suele tener este texto por un manifiesto de l’art pour l’art, pero eso es reductor, este texto tiene alcance universal y filosófico. La última línea resume el concepto de belleza kantiano, el arte sería aquello que place desinteresadamente. Wilde no niega la importancia de la idea en el arte (“todo arte es, a la vez, superficie y símbolo”), sino que defiende que el arte perfecto es aquel en que la idea y la materia encajan de forma perfecta, ambas cosas son medios para el arte, y el artista el experto en emplearlos, un técnico (un poietes). Pensemos lo que resulta de la subordinación de la materia a la idea, al mensaje: propaganda. El arte “moral” se convierte en panfleto, en sermón. Cuando el arte es interesado, pierde el interés como arte, “los libros están bien o mal escritos”.

             Este texto sería de lectura casi obligatoria al abordarse la estética filosófica en la asignatura de Filosofía y Ciudadanía.

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¿Qué es la belleza?

¿Belleza real?

          Hace unos años una marca de cosmética lanzaba una campaña publicitaria con el lema “Por La Belleza Real” y con ello, sin saberlo, hacían una fuerte apuesta metafísica respecto al significado de “belleza”.

          El concepto de “belleza real” suscita muchas e interesantes preguntas acerca del significado de la belleza, que sirven para introducir la reflexión filosófica acerca del arte y de lo bello en el tema “Naturaleza, cultura y sociedad” de la Filosofía & Ciudadanía de 1º de Bachillerato.

          Si hay una belleza real, ¿es porque existe otra irreal? ¿Qué belleza sería esa, una belleza aparente? Lo contrario de aparente es invisible, ¿y por qué habría de ser más real la belleza invisible? Es más, ¿tiene sentido la noción de belleza invisible, puede ser bello lo que no lo parece? O podríamos pensar que aparente es aquella belleza que parece bella sin serlo realmente pero, una vez más, ¿qué es eso de algo que parece bello sin serlo, no es la belleza un rasgo fenoménico, de la apariencia de los objetos, o hay algo así como la belleza en sí misma independiente de los objetos bellos?

          También, tendemos a suponer que la realidad es algo objetivo, pero solemos entender que la belleza es algo subjetivo. Si hablamos de belleza real, ¿es porque hay cosas objetivamente bellas? ¿Queremos decir de la belleza cuando decimos que es real que se trata de un hecho y no de una apreciación? Pero si la belleza es un hecho, ¿cómo podría nadie equivocarse respecto a qué es lo bello y tener por realmente bello lo que no es sino una belleza irreal? ¿Sería posible aprender a apreciar lo bello, aprender a desentrañar el hecho de la belleza?

          Los anunciantes no pretenden suscitar este debate entre verdad y apariencia o universalismo y relativismo, lo que su uso de la idea de “belleza real” lleva implícito es la idea de que aparece en los medios un tipo de belleza que es ficticio, que no es el que se da en la realidad. ¿Pero quiere eso decir que los y las modelos que vemos en la publicidad no existen, son irreales? Más bien parece que la belleza de esos modelos no abunda, no es la que podemos percibir a menudo. ¿Pero por qué habría de ser abundante la belleza? La belleza de las modelos atípicas de la campaña de Dove no es más real que las de las modelos tradicionales, pero en lo que pone el acento la campaña es que tampoco menos. Pero entonces, ¿qué sería belleza irreal? Sencillamente la no belleza, la fealdad. ¿Y no es obvia la fealdad, por qué habría que hacer campaña por la belleza real? Una vez más, se trata de defender algo que es belleza y que es más habitual que la belleza que tiende a aparecer en los medios, pero una vez más, ¿por qué lo bello que abunda habría de ser mejor o más real que lo bello que escasea? De hecho tenemos por bellas las obras de arte, y no participan de lo abundante. La belleza en el arte es, por el contrario, extraordinaria, es más que belleza, es… mejor que la belleza real.

          ¿Qué es entonces la belleza real? ¿La belleza anodina? Pero lo anodino, lo mediocre, ¿no es eso lo feo? O acaso ocurra que en lo aparentemente anodino se de lo extraordinario, y por eso es necesario hacer campaña por la belleza real, o mejor dicho, por una belleza real, aquella que se esconde, que nos pasa desapercibida camuflada en la cotidianeidad. Tal vez tenía razón el viejo Tales y todo está lleno de dioses.